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El café en la cocina

A través del tiempo, el café ha sido preparado y tomado de diferentes formas de acuerdo al país, a las costumbres, a la moda y al gusto de las personas.

En la actualidad existen una gran cantidad de sustancias que se adicionan al café con el fin de obtener sabores exóticos y especiales. Entre los más comunes están: la leche, el chocolate, la vainilla, la cáscara de limón o de naranja, la canela, la nuez moscada y el clavo. Otros menos comunes como el cardamomo, especias aromáticas, el gengibre y finalmente gran variedad de licores.

Por ejemplo al café con leche que comúnmente se prepara se le puede agregar una pisca de polvo de cocoa, nuez moscada, cáscara de naranja y azúcar, obteniendo una mezcla especial y diferente.

Pero además de las posibilidades que el café nos ofrece para mezclarle diferentes productos, también es un ingrediente excepcional para la preparación de postres, bebidas y algunos platos fuertes. A continuación en contramos algunos de ellos.

Preparación de café

El café es una bebida que se ajusta a los gustos individuales. Estas son algunas reglas básicas muy sencillas, que son aplicables a todos los métodos de preparación de café.

El agua

El primer paso para obtener una buena taza es partir de agua fresca y fría. Le agregamos agua al café tostado y molido para extraer las sustancias que caracterizan el sabor del café. La temperatura más adecuada para que el agua entre en contacto con el café está entre los 92°C y 96°C, es decir, justo después de hervir.

La cafetera

La higiene es vital. Todo el equipo y los utensilios deben mantenerse completamente limpios. El café tiene un importante contenido de grasa que al acumularse puede alterar el sabor de la bebida preparada; por esto es importante realizar una limpieza profunda a su cafetera; si utiliza jabón evite los que sean muy perfumados.

La preparación

Preparar un buen café es sencillo, pero si desconocemos algunas normas elementales, podemos echar a perder el trabajo de cientos de personas que han hecho posible que a nuestras manos llegue este producto.

Utilice el café lo más fresco posible; si se le facilita muela el café justo antes del momento de prepararlo, dándole el molido adecuado para su cafetera.

Ponga la cantidad adecuada de café para cada taza, utilizando entre 5 a 7 grm. ( una cuchara sopera rasa o colmada ) según su gusto, por cada pocillo de 100 ml a preparar.

Adicione la cantidad de agua de acuerdo al número de tazas que desea obtener.

Inmediatamente el agua haya pasado por el café, retire y bote el café ya usado. Nunca se debe reutilizar este residuo, ni repasar el tinto por él.

Sirva fresca y caliente la bebida. No permita que hierva, ni la recaliente. Sólo se conservará con un buen sabor máximo por una hora.

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