La
guarda del vino
El
vino es una sustancia viva que va modificándose
con el paso del tiempo. Hay una clase
especial de vinos que tiene la capacidad
de evolucionar positivamente para lograr
su máxima expresión años después de su
salida al mercado. El potencial de guarda
de un vino es el resultado de una compleja
combinación de factores geográficos, climáticos,
humanos y tecnológicos. Afortunadamente
no hay que ser un experto para iniciarse
en el apasionante arte de adquirir vinos
para disfrutar en el futuro. Existe una
gran cantidad fuentes que brindan información
acerca del potencial de guarda de un sinnúmero
de etiquetas (desde las propias bodegas
productoras, pasando por la prensa especializada,
hasta los expertos someliers que asisten
a los clientes en vinotecas, restaurantes,
cursos y degustaciones). Así y todo, el
recurso más valioso y placentero en esta
actividad es la propia experimentación;
un camino de buenos momentos y futuros
promisorios que cimientan un saber único
acerca de los gustos personales en materia
de vinos.
Tanta
dedicación para lograr grandes vinos puede
echarse a perder sin cuidadas condiciones
de almacenamiento. Para evolucionar adecuadamente
en la botella el vino exige varias condiciones
están relacionadas con la temperatura,
la humedad, la quietud, y la ausencia
de radiación ultravioleta. Los vinos que
no han de destinarse a una guarda prolongada
(por ejemplo los tintos jóvenes, y la
mayoría de blancos y espumantes) merecen
también ser conservados adecuadamente
para mantener sus propiedades inalteradas.
Independientemente de la temperatura de
consumo de cada vino, las condiciones
adecuadas de conservación son siempre
las mismas, por las razones ya mencionadas
y que a continuación de explican en detalle.
Temperatura:
La
evolución del vino es un complejo proceso
químico y como tal es altamente dependiente
de la temperatura. Hay que considerar
como regla general que la velocidad de
las reacciones químicas se duplica por
cada incremento de 10 °C en la temperatura.
Las altas temperaturas aceleran las reacciones
dentro de la botella y resultan en una
paradójica "vejez prematura" que arruinan
las cualidades del vino. Por otra parte
las bajas temperaturas frenan el proceso
evolutivo dando lugar a la posible precipitación
de tartratos. Es por eso que la mayoría
de los experto consideran que el rango
más adecuado el el de 12 °C a 18 °C.
Por
otro lado, las fluctuaciones de la temperatura
resultan perjuduciales para el vino debido
a que se generan dilataciones y contarcciones
de la masa de líquido; de esta manera
el vino puede infiltarse por la pared
del corcho oxidándose por contacto excesivo
con el aire. Es por eso que consideramos
altamente beneficioso la circulación forzada
de aire con el propósito de uniformizar
la temperatura a los fines de la guarda.
De la misma manera nos parecen desaconsejables
los enfriamientos bruscos de los que son
capaces los sistemas basados en compresor.
En este sentido la climatización electrónica
también ofrece un beneficio adicional.
Humedad:
Un
rango de humedad realtiva entre 60% y
80% es el que se considera más aecuado
para la conservación del vino. Una humedad
adecuada le ayuda al corcho a realizar
su trabajo, es decir, a mantener la elasticidad
de su cierre. Un ambiente seco hace que
el corcho se reseque favoreciendo las
infiltraciones de líquido que al tomar
contacto con el aire producirán la oxidación
el vino. Por otra parte la humedad excesiva
del ambiente puede provocar el deterioro
de las etiquetas y la formación de hongos
en el corcho. La circulación forzada de
aire es el método más simple para evitar
esos problemas.
Las
antiguas y clasicas cavas subterráneas
están hechas en piedra y madera debido
a que los materiales porosos mantienen
el equilibrio de la humedad independientemente
del los cambios que sufran las restantes
condiciones ambientales (efecto buffer).
Nuestros muebles climatizados están revestidos
interiormente en madera natural para recrear
esas mismas condiciones de equilibrio
natural.
Radiaciones
UV:
La
radición ultravioleta que forma parte
del espectro de la luz solar arruina el
vino. Es por ello que la botellas de vino
son de vidrio coloreado, como última barrera
UV. Pero eso no es suficiente y es necesario
usar un medio inicial que filtre las radiaciociones
nocivas. Nuestros muebles climatizados
incorporan un doble vidriado hermético
con filtros UV para solucionar esta cuestión.
Quietud:
Como
se ha explicado en el párrafo correspondiente,
el incremento de la temperatura acelera
las reacciones químicas. Esto se debe
a que a mayores temperaturas aumenta la
vibración a nivel de las moléculas, y
se facilita su choque para que se combinen
y reaccionen. Resulta obvio entonces que
las vibraciones introducidas externamente
son tan perjudiciales como las altas temperaturas
para el vino.
Para
tratar de evitar este incoveniente, los
sistemas de climatización derivados de
refrigeradores convencionales que funcionan
con compresor usan sistemas de amortiguación.
Creemos que hay una solución más eficiente
en este aspecto, y por eso desarrollamos
nuestro sistema de climatización electrónico.
El mismo funciona sin vibrar, y no hace
necesaria la incorporación de materiales
antivibratorios. Tampoco se producen shocks
por arranque, porque las dos únicas partes
móviles del sistema son dos pequeños ventiladores.