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Nieves Álvarez Suárez

 

EL BAR EN CUBA. SEGUNDA PARTE

Motivos que influyeron en la creación de la Cantina en Cuba.

En la etapa colonial, por necesidades comerciales surgieron los bodegones, fondas y hoteles, estos lugares, atendidos por muchachotes fuertes y robustos, a los que llamaban mozos, por su fortaleza física, derivándose más tarde en los actuales dependientes.

Al surgir el Café, lugar donde se ofertaban también fiambres y bocaditos, preparaban bebidas compuestas, jarabes, siropes, helados y otros alimentos. Más tarde se le llamó dependiente de cantina al personal que lo atendía.

Con el decursar del tiempo, se crea la Cantina, dedicada a la venta de bebidas, batidos y también café, era un Cantinero, un verdadero artista en crear recetas refrescantes y fáciles.

No es menos cierto que el hielo tuvo una acogida muy grande en nuestro país y ayudó a sentar las bases de nuestras ofertas en los bares.

En el siglo XIX, el ilustrísimo mentor de los hacendados cubanos, Francisco de Arango y Parreño, el 23 de septiembre de 1801, presentó a la Junta de gobierno del Real Consulado en La Habana, una propuesta para "traer hielo, con el ánimo de disfrutar de este consuelo para el riguroso hastío" y para argumentar sus razones, el líder de los azucareros capitalistas, informaba a sus colegas que desde los tiempos del Gobierno del Marqués de la Torre (1771-1776), se trajeron y llegaron en tan buen estado, desde Veracruz y Boston algunas porciones de hielo, y concretamente proponía el sistema de "pozos de hielo".

En los primeros meses de 1805 fue que apareció en el puerto de la Habana, el "Rey del Hielo", Federico Tudor, bostoniano, quien convenció definitivamente a las autoridades españolas y obtuvo en 1810 un tratado por 10 años para la venta del hielo en Cuba.

El historiador Julio le Riverand, afirma que desde que en 1810 comenzó la nevería de Juan Antonio Montes, aparece aceleradamente la vida de los Cafés en la capital, en la calle obispo estaban "La Bolsa" y "La Columnata Egipciana", cafés y neverías de moda antes de 1850. Cuando la Condesa de Merlín nos visitó en 1832, conoció los cafés "La Dominicana", el "Arillaga", la "Imperial" y el famoso "Escauriza".

Podemos afirmar que desde el antiguo bodegón, más tarde con la llegada del hielo, el café fue la antesala de la cantina y del bar cubano actual. Datos de esa época hacen referencia al "Salón H", en el edificio de la Manzana de Gómez y otros como "la Isla", el "Biscuit", en Prado y Cárcel, que fue punto de reunión de los cocheros, habituales consumidores de "EL tren", memorable cóctel cubano que se confeccionaba con horchata (de maíz, semillas de calabaza, maní o ajonjolí) y se coloreaba con Curacao y se preparaba en un tosco batidor de madera. Otros conocidos cafés fueron "El Ambos Mundos", el "Central" y el "Albizu", todos en general favorecieron el desarrollo de la Cantina Cubana.

Nuestros Primeros Cantineros:

Toda región tiene su papa, toda escuela literaria o artística tiene su pensador, todo pueblo su estado..., el papa, el líder, el pensador de los cantineros cubanos fue durante mucho tiempo Emilio González, entre los de su clase, el "Margarato", cantinero súper de las cantinas que aún no eran bares: "El Cosmopolitan" y el "Inglaterra".

Comenzó con la Ginebra compuesta, con Vermouth y sus tres uvitas, por el año 1890. Imprimió a la coctelería cubana un toque de distinción. Laboró por más de 50 años detrás de una barra. Comenzó como cantinero en el Café Tacón, en Prado y San Rafael, donde hoy se levanta el teatro "García Lorca". El decano de los cantineros, sintió un gran amor por Cuba y sus criollos, se especializó en el Daiquiri Natural, tal como fue concebido en las minas da Daiquiri, en la región oriental de Cuba. Este barman fue reconocido mundialmente como el Rey del Cóctel cubano. Trabajó sus últimos años en el hotel Telégrafo, en Prado y Neptuno.

En 1914 ingresó como cantinero en "El Floridita" el catalán Constantino Ribalaigua Vert, oriundo de Playa Lloret, e hijo de una familia de pescadoras. La conducta invariable de respeto a su oficio, dio categoría inmediata a Constante, que fue su nombre popular.

En 1918 Constante adquirió el Floridita, que ganó crédito por la pureza de sus bebidas y por el trato respetuoso. Fue escuela de cantineros, fue aquí donde el Daiquiri alcanza su fama mundial, pasa de la coctelera a la batidora, nace el Daiquiri frappé, como se conoce hoy en el mundo. Entre los grandes consumidores de este cóctel estuvo el famoso escritor norteamericano Ernest Heminway, quien lo prefería sin azúcar y con el doble de ron, se le conoce como Heminway Special o Papa Doble.

Hubo otros cantineros famosos en nuestra historia, entre los que sobresalen: Salvador Otero, del Salón Biscuit, que se encontraba en Prado y Cárcel, Sebastián Casullera, del café El Tiburón en la esquina de Prado y San Lázaro, Lorenzo Alba, del Telégrafo, Pulido Galindo, del Miramar, José Méndez, del antiquísimo Café La luz en la Plaza y otros.

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