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Nieves Álvarez Suárez

 

 

El tabaco en Vueltabajo. (Pinar del Río).

A principios del siglo XIX Alejandro de Humboldt escribió: "El tabaco de la isla de Cuba es célebre en todas las partes de Europa en donde se fume".

Los investigadores sitúan el 1719 como el año en que se empezó a cultivar el tabaco en Pinar del Río. Su cultivo propició la fundación de varias ciudades, resultando las vegas pinareñas las de mejores condiciones, donde se obtiene el tabaco de más calidad.

El clima es importante en este cultivo, pero, también el hombre con su sabiduría y dedicación corona el privilegio de la naturaleza, suelo y clima se subordinan al esfuerzo humano, los torcedores elaboran un producto para su consumo y para la venta.

El cultivo del tabaco en Vueltabajo es sobre todo una obra de familia, una cultura que se trasmite de abuelos a nietos y de padres a hijos, son muchas las labores manuales que se desarrollan y cada una implica conocimientos y delicadeza.

Cultivo y cosecha: en esta etapa se seleccionan las semillas, se preparan los suelos, se plantan los semilleros, se siembra, se riega, se trabaja con los bueyes, se guataquea, se recolectan las hojas, se ensartan.

Escogida: Se preseleccionan las hojas, se zafa, se moja, se orea, selecciona, rezaga, engavilla, y otras operaciones. En el despalillo se clasifican las hojas, se empacan y se añejan.

En la fábrica: Se puede distinguir la función que tiene cada hoja, el arte de confeccionar un habano, cómo se dosifican las mezclas, se rezagan las capas, se tuerce el habano, se controla su calidad, el proceso de escaparate, escogida de colores, el anillado, los envases, se escucha al lector de tabaquería.

En la casa del Habano: es posible distinguir una exposición de marcas con exquisitas litografías, en los más variados colores, matices y figuras, hay habanos para todos los gustos: grandes, medianos, los minihabanos, más fuertes, menos fuertes, los tradicionales, los exclusivos, y artículos diversos asociados al mundo del habano.

La cultura y el arte de fumar tiene más de cinco siglos y es interesante saber porqué se fuma, cuál es la psicología del fumador, los grandes fumadores de la historia, cómo se degusta un habano, cómo ha evolucionado este arte hasta llegar a los clubes de fumadores.

El arte de elegir y cuidar los habanos se debe meditar y saber seleccionar entre la diversidad de marcas, figuras, tamaños, nombres, características y precios, cómo comprobar sus atributos y conservarlos durante años. Para esta interrogante es necesario consultar vendedores especializados.

Al tener en las manos los clásicos y afamados habanos, resalta ante los ojos la belleza de la litografía que adorna las cajas y los anillos, los dibujos que anuncian la marca, los más codiciados por los turistas son: Romeo y Julieta, Montecristo, Partagás, Rey del Mundo, Fonseca, Quintero y otros.

El cubano ha creado su Cultura del Tabaco, ha logrado mantenerlo como el mejor del mundo, se distingue del resto de los tabacos, es un símbolo de lo mejor, de la identidad de Cuba y especialmente de Vueltabajo.

La cultura del tabaco expresa el comportamiento de personas y grupos, es fruto de tradiciones, experiencias y conocimientos que se trasmiten de una generación a otra; existe una tradición de esfuerzo, de consagración, de inteligencia, pues hasta lograr un habano de calidad deben realizarse más de 300 operaciones artesanales manuales.

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