¿Hay
una justa medida para beber alcohol?
No
son pocos los que tienen dudas sobre el
papel del alcohol en sus vidas, muchas
veces como profesionales y otras como
simples bebedores. Aunque esta no sea
solamente una pregunta específica al papel
que desempeñamos en esta publicación,
intentaremos por lo menos tomar una posición
clara.
Nuestra
limitada cultura nos hace recurrir a filósofos
griegos y romanos. En este caso a uno
que muchos historiadores pretenden mostrar
como un licencioso, como un glotón que
buscaba sumirse en excesos, y otros como
un asceta. Pero lo que leemos en Epicuro
es algo mucho más armonioso, más maravilloso
y complejo.
Lo que aconsejaba era identificar el límite
de nuestra capacidad para experimentar
placer, a partir de un determinado nivel
extremo no era posible que el placer tenga
un incremento de intensidad. A este punto
lo denominó ataraxia. Para él los placeres
sensuales son placeres en movimiento.
Se mueven hacia otro tipo de placer, el
estado de ataraxia, que es placentero
en si mismo. Para Epicuro es preferible
buscar una saciedad perdurable y no embarcarse
en una interminable sucesión de placeres
transitorios.
Recomendamos
la lectura y sobre todo la de Epicuro,
y lo que interpretamos es que beber es
uno de los tantos caminos que conducen
al placer. Está íntimamente ligado a la
degustación, es imprescindible para el
placer. Mientras que el ansia compulsiva
de tragar sustancias no es más que una
patología culturalmente aceptada.
Por
si no es suficiente esta aclaración Ovidio
aconseja: "Yo te daré la medida justa
en la que debes beber; que tu mente y
tus pies puedan cumplir su cometido."