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El vino y el erotismo

Parece que están de moda las consultas extravagantes, nosotros intentamos mantener una línea recta en cada sección. Por suerte algunos ciber lectores logran provocarnos y de esta manera "desviar" hacia temas no necesariamente de nuestra incumbencia. Por eso rozando la casualidad entramos en dos temas muy ligados, el amar beber y el beber amor.

De la misma manera que sugerimos abordar a fondo el conocimiento en todas sus formas, como manera de intentar una profundidad verdadera que nos empape de placer, buscamos defender muchas veces a contra corriente un estilo de vida más acorde a los tiempos del hedonismo.

Para disfrutar de un vino, de un cóctel o de un vino, es necesario otorgarle un espacio y un tiempo especial. Dedicar nuestro empeño y valientemente dejarnos arrastrar por caminos que no son los más recorridos.

El progreso muchas veces no está adelante, la historia tiene retornos, y tal vez en algún periodo impreciso de la misma equivocamos el recorrido.

Los griegos son un significante, muchas veces confuso, que se utiliza para denotar este avance hacia atrás. Ellos mismos creaban unos dioses vinculados a sus debilidades, se podían ver en ellos. Geoges Bataille afirma: "Dionisio está esencialmente ligado a la fiesta. Dionisio es el dios de la fiesta, el dios de la transgresión religiosa. Por lo general se considera a Dionisio como el dios de la vid y de la ebriedad. Dionisio es un dios ebrio, un dios cuya esencia divina es la locura.

Pero la locura, como tal, es de esencia divina. Divina quiere decir, aquí, que niega la razón."

Uno tiene que verse en la vida que lleva, buscar dentro de si mismo la cuerdas que logran mejor música. Estos tiempos de anonimato y verborragia, nos empujan a una soledad entre multitudes y a los ya clásicos silencios gritados. Pareciera como si la única opción fuese evadirnos, atiborrarnos con drogas y alcohol hasta darnos cuenta que nuestra vida ya no nos pertenece. Estamos a tiempo, sólo hay que volverle a dar valor a cosas como la amistad, el placer y el saber.

Tal vez en este breve extracto de un cuento escrito por un amigo se vea esta relación más sintéticamente.

Perseo les entrega una copa a cada una y yo les sirvo con una sonrisa.

La chica que hasta ahora estaba callada, la última que le serví, era rubia, con ojos celestes, tenía pechos pequeños y una cintura muy ceñida, vestía como todas un conjunto de encaje negro, corpiño2 diminuto y cola-less3. Después de que tomó su copa, le digo que se ponga de pié a mi lado. Todos dejaron sus conversaciones y mimos que hasta ahora estaban disfrutando y nos miraron. Perseo tenía ya desnuda a la de flequillito stone sentada encima suyo en la misma silla. Frente a frente.

Karen y yo nos pusimos sobre el colchón. Al frente Perseo y "la stone", a la derecha Febo pensativo, atrás Hermes y a la izquierda Ares con la mano escondida entre las piernas de la chica que estaba con Hermes. Como se dice comunmente "cocodrilo que se duerme, lo convierten en cartera."

Me desnudo completamente.

- Degustar es una tarea artística, es diferente a la cata que es más profesional. En ella se prueba una parte pequeña de mucha variedad y se busca defectos, detalles imperceptibles para muchos de los mortales. La mujer como el vino es un producto de la tierra, adorado por los hombres desde el comienzo de los tiempos.

Como hablé antes el descorche es un momento importantísimo

-. Le acaricio los senos por encima de la fina tela (fina en cuanto a grosor, no calidad) -. Un hombre tiene que sacar un corpiño con gracia, sin pelearse con él. Debe conocer los distintos sistemas de sujeción y como sacarlos -. Pongo mi mano en su espalda, le doy un beso en los labios y con un gesto de mi mano derecha hago que se suelte la prenda, luego con las dos manos bajo los breteles y cae sobre el colchón -. El primer sentido que hay que usar es la vista pero no es el único, ya que mi vista me muestra unos pezones canela sobre senos blancos, pero se pierde la sinfonía del placer endureciéndose en tus dedos -, con mis manos acaricio el pezón derecho hasta dejarlo enhiesto como una almendra.

Me arrodillo hasta quedar con mi cara en su pubis. Desengancho la tanga de los costados, la tomo con mi mano suavemente y poniéndola en mi nariz, digo: - ¡El olfato, un sentido muy sutil! - Hago que se acueste, la beso en los labios, desciendo a su cuello, al centro de sus pechos, a sus pezones, bajo dando besitos infantiles por la línea entre sus abdominales, paso mi barbilla por sus pelitos púbicos y con la puntita de mi lengua libo un poquito del néctar de la flor más prohibida. Exclamo -, ¡El gusto! Miro a mis amigos y prevalecía una expresión de asco, disimulada pero notoria.

Me pongo un preservativo, la abro de piernas y la penetro con delicadeza. Voy y vengo despacio. Cuando pasaron diez minutos me levanto como una cobra y Karen hace unos ruiditos extraños que le dan paso a un gemido muy femenino. Si fue simulado, yo por suerte no lo noté.

Acabo y le doy un beso.

Con el preservativo lleno de semen entre mis dedos pulgar e índice, el pene perdiendo rigor, en plena detumescencia4 y la piel enrojecida por la emoción camino hacia el baño diciendo -, el oído, el último de los cinco sentidos.

Perseo grita: - ¡Prometeo!, ¿qué te pareció la degustación? Karen se pasa una servilleta de papel entre las piernas y viene a mi lado caminado sin separar demasiado sus piernas.

- A la vista me pareció cristalina, en boca me pareció un poco ácida, el bouquet fragante, es firme como un vino joven que tiene un sabor duro, incisivo al paladar, con alta acidez.

Para mí es un vino amplio, aromático, con alma, distinguido, envolvente, fresco y vivaz. Pero levemente áspero.

Entramos al baño ella se sienta en el bidet y me mira como a una cosa que no entendés, tiro el preservativo a la basura, me limpio en pene en la pileta y hago pis. Es muy complejo embocar en el centro, sin mojar los bordes, porque la erección todavía no dejó del todo su lugar a la flaccidez. Salimos desnudos y las chicas estaban siendo tomadas por uno y teniendo sexo oral con otro. Le pedí a Karen que las ayude. Saqué de la caja un Habano, bajé un poco la música, ya que a Febo le gusta el ruido y no quería que Perseo tenga problemas con los vecinos.

Me senté y apreté el puro al lado de mi oreja. Crujió como debía. Le corté con el implemento preciso la punta, y lo encendí sin todavía haberlo apoyado sobre mis labios. Cuando está a punto tomé una larga bocanada de humo que saboreé largamente. Casi nunca trago una bocanada.

Me gustó eso de no sentirme dueño de la mujer con la que había estado.

Perseo aprovechó que estábamos todos acalorados y nos hizo margarita de frutilla justo al punto frozzer. Ares siempre sacaba su filmadora y tomaba recuerdos para sus nietos.

Después de esa reunión, ninguno volvió a ser el mismo

Corpiño: Prenda íntima femenina que se usa en la parte superior. Sujetador.

Cola-less: Prenda íntima femenina que se usa en la parte inferior. Tanga. Se caracteriza por tener la parte posterior muy finita.

Detumescencia: Fase siguiente a la excitación.

 
Auspicia a Pablo Gabin
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