El
vino y el champagne
En este artículo intentaremos aclarar
algunas de las diferencias entre los distintos
productos hechos por vinificación.
Vinificación
de tintos
Se
elaboran, vinos tintos, con cepas tintas.
Esto se hace fermentando las partes sólidas
de la uva (hollejos y pepitas). Con el
estrujado se libera la pulpa de la uva
y su zumo. Antiguamente se hacía esta
operación pisando las uvas. Se obtiene
de esta manera el mosto. Para qué no comience
la fermentación antes de la limpieza de
residuos, se le agrega anhídrido sulfuroso.
Esto sirve también como antibacteriano.
Después mediante una segunda operación
que se llama "despalillado" se limpia
el mosto. La fermentación se produce después
del encubado. El recipiente óptimo puede
ser de roble o de acero inoxidable. Lo
que se produce dentro es la fermentación
alcohólica, a más de18 º C naturalmente
aunque llegue a superar los 30 º C en
fases de la fermentación. Esto es gracias
a los micro organismos unicelulares que
principalmente se encuentran en el exterior
de la piel de la uva, se llaman levaduras.
En este proceso se transforma azúcar en
alcohol. El producto final es alcohol
etílico o etanol. El tenor alcohólico
depende del azúcar. Para obtener un grado
de alcohol se precisan 17 gramos de azúcar.
Vinificación de blancos
No necesariamente se producen vinos blancos
con cepas blancas. En caso de usar cepas
tintas para fabricar un vino blanco (blanc
de noir, blanco de tinto)hay que separar
los hollejos después del estrujado, ya
que a la vez que se realiza la fermentación
hay otra actividad colindante. Esta se
denomina maceración. Ésta aporta el color
y el sabor a través de los hollejos y
las pepitas. Para un vino blanco no es
buena la presencia de taninos que están
en las partes leñosas de las plantas,
ya que su gusto amargo es característico
de los vinos tintos.
En los vinos blancos después del estrujado
o prensado se realizan otras operación
a las que llamamos escurrido y desfangado.
En la primera se separan los zumos obtenidos
de los hollejos y en la segunda se filtra
para eliminar partículas sólidas. Por
último se hace un paso al que conocemos
como corrección de la vendimia. Esto sirve
para perfeccionar el color del mosto.
También se hace el sulfitado. Después
se hace el encubado del mosto. Por lo
general en los vinos blancos se hace en
cubas de acero inoxidable por debajo de
20 º C bajo cero. Dentro de la cuba comienza
la fermentación, pero a diferencia de
los tintos no finaliza siempre. Si el
producto final es seco el proceso se interrumpe
cuando todo el azúcar se convierte en
alcohol, pero si lo que se quiere es un
vino dulce o semi dulce, hay que interrumpir
la fermentación mediante un calentamiento
o enfriamiento del mosto. También se puede
agregar una gran cantidad de anhídrido
sulfuroso. Después de esto se realiza
el descube y el trasiego, ya que conviene
guardar el vino en otros depósitos para
eliminar borras y/o impurezas. Esto puede
hacerse dos o tres veces. Al final se
hace el embotellado o la crianza.
El
champagne
Nació
en el siglo XVIII, en la región de Champagne,
Francia. Al igual que muchas de tantas
obras de la humanidad, esta nació gracias
a la casualidad. Un monje benedictino,
ciego, llamado Dom Perignon era el jefe
de la bodega de su abadía. Descorchó una
botella de vino que había sufrido una
segunda fermentación en botella y como
dijo él: "Bebió estrellas". Champagne
es una denominación de origen, registrada
por Reims, Francia. Se produce en dos
etapas, una fermentación en pileta y otra
en botella. Este método tan antiguo se
llama "Champenoise". Hay otro método que
se llama charmat o chaussepied donde la
segunda fermentación se hace en grandes
recipientes. Para hacer Champagne sólo
se emplean uvas de la zona, por lo general
las variedades chardonay, pinot noir y
meunier. El carácter de estos vinos surge
de una mezcla de uvas provenientes de
distintos viñedos.