El
té y su ritual
Hay
muchas clases de tés: té negro, oolong,
verde, amarillo, rojo (Pu-erh), blanco
y tantos otros. Partiremos del más conocido,
el té negro. Primero se marchitan las
hojas.
Después las dejan secar en unas baldas
especiales. Así eliminan toda La humedad.
A continuación exprimen todos sus jugos.
Los dos últimos pasos son dejar a las
hojas fermentar y secarlas. Los tés saborizados
son obtenidos de maneras diferentes. Los
de vainilla actuando sobre el té negro
con sustancias artificiales. Los de naranja
o limón, añadiendo trocitos de la fruta
correspondiente.
El té oolong se fermenta parcialmente
y el verde nada, antes de ser secado.
El té rojo es almacenado muchos años bajo
condiciones controladas. Obtiene su color
de unas cepas bacterianas. El té blanco
es poco común, se necesitan 80 mil brotes
para producir apenas 250 gramos de té.
Es blanqueado sobre seda.
Con
respecto al descubrimiento del té, hay
varia teoría. Algunos dicen que fue el
emperador chino Sen Nong, otros Bodhidharma
fundador del budismo Zen. Desde ya que
con los tiempos la costumbre de beber
té fue evolucionando. El tipo de infusiones
cambió, las modas decidían que variedad
era mejor y cada país se apropiaba de
esta simple infusión adornándola con rasgos
propios. Los japoneses inventaron el Cha-no-yu.
La ceremonia del té. Básicamente es un
ritual donde cada detalle es importante.
Puede durar más de cuatro horas y se desarrolla
en la casa del té. Este es un sitio determinado
dentro de las viviendas japonesas. Lo
importante es que rescata la tranquilidad,
la armonía entre las personas y la naturaleza,
el respeto y la pureza.
Culturas totalmente antagónicas coinciden
en su gusto por el té. Parece que fue
que Anna, la séptima Duquesa de Bedford,
quien tuvo la idea de tomar té a las cinco
de la tarde. Es el día de hoy en que los
ingleses siguen oficiando su ceremonia
del té a su manera light. En el Tíbet
preparan el té verde salado o tsampa.
Es una ofrenda Sagrada que se elabora
moliendo y prensando té. Después hay que
hervirlo con agua, colarlo y mezclarlo
con manteca de vaca, Sal a gusto. Recomiendan
acompañarlo con tarta de maíz o cebada.
Después del agua, el té es la bebida que
más se consume en el mundo. Cada día se
toman 1,500 millones de tazas de té. A
pesar de ser una bebida tan popular, el
té conserva su misterio.
Todavía
se utiliza como medicina y hay miles de
personas que buscan hierbas que mitiguen
sus dolencias. En resumen, en muchos países
beben té, cada cultura tiene su forma
de elaborarlo. Muchas desarrollaron maneras
concretas de compartirlo. Hay muchas variedades
y rescatamos las más conocidas.
Está rodeado de millones de historias
y leyendas. Es una de las bebidas con
más rituales que existe. Como tantas otras
tiene propiedades curativas y hasta mágicas.
Despierta sentimientos únicos, placeres
personales y acompaña situaciones infinitas.
Que
esta "Nota al pié" sirva para que cada
uno busque su té preferido y desarrolle
su propio ritual para beberlo.