Slow
Food
Slow
Food empezó gracias a un grupo de amigos
del buen vino y las cenas. Esto como tantas
otras cosas no sería gran cosa ¿a quién
no le gusta el vino y las cenas? El acento
lo ponemos en el "como".
No
es lo mismo degustar una comida casera,
hecha con productos naturales, sobre un
mantel de tela, con amigos entre risas
y charlas, qué recalentar al microondas
símiles canelones hiper congelados que
pueden saber a varias comidas según que
trozo mastiquemos.
Esta
frase está gastada gracias a la vagancia
mental, pero en este caso es correcto
utilizarla. Slow food (comida lenta) es
"un estilo de vida". Una parte de la Slow
Life (vida lenta) y puede ser disfrutar
de la cultura del cóctel.
Para
disfrutar un plato elaborado de pasta
hay que tener respeto por el placer, un
espíritu hedonista y algo de dinero.
El
que verdaderamente gusta de beber sabe
darle tiempo y ritmo a la degustación.
Ojo este movimiento no es el delirio de
cuatro inconformes, es un movimiento internacional
con más de 70.000 socios en los cinco
continentes y sedes en 50 países. Bra
fue una de las primeras ciudades en proclamarse
Slow City, está al noreste de Italia.
El
reloj de su torre esté permanentemente
atrasado y no es casual, tampoco el tráfico
lento o la cantidad de tiendecitas de
productos autóctonos.
Allí
se vive despacio y es fácil encontrar
en cada esquina un caracol, es el símbolo
de Slow Food. Una de sus máximas es "Saber
y sabor", siempre hemos postulado que
para disfrutar hay que tener cierta preparación.
De
ida y vuelta, hace falta que el cocinero
sepa hacer un buen plato, pero también
que el degustador sepa apreciarlo. Hay
que oponer una fuerza equivalente y contraria
a esa fuerza/moda/espíritu que nos obliga
a tragar conservantes, antibióticos y
saborizantes.
Eso
mismo nos lleva a la enfermedad, pero
sobre todo nos quita la capacidad de diferenciar
lo bueno de lo malo, y lo mágico de lo
mediocre. Slow food intenta impedir la
extinción de los productos tradicionales.
Promueven
una agricultura responsable, editan libros
y revistas. Además están construyendo
la primera universidad del gusto.
Cientos
de iniciativas para poner en práctica
la filosofía de la lentitud y demostrar
que no está reñida con la eficacia.