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Historia
de la Bodega
Muchos fueron
los inmigrantes llegados a fines del siglo pasado,
cargados de ilusiones, esperanzas y sueños, como
los que tenía Don Eliseo Cabrini en la Emilia
Romagna. Ávido de un ambiente semejante a su Italia
natal, se instala en Mendoza. Su hijo Leandro
y su esposa Virginia Fava desarrollan en Luján
de Cuyo la oliviticultura. Pero no conforme con
ello, en 1918, Don Leandro elige Perdriel para
cultivar su primera viña de Malbec.
Hoy el espíritu
familiar de los Cabrini se mantiene vivo, respetando
las variedades que tantas satisfacciones dieran
a sus abuelos. Con nuevas variedades, técnicas
de elaboración, máquinas acordes según los requerimientos
del mercado internacional, la empresa ha asumido
la responsabilidad de una larga tradición de cuatro
generaciones, los bisnietos de Don Leandro, han
tratado de imbricar todo lo nuevo, sin descuidar
los antiguos viñedos y artesanales sistemas de
elaboración que heredaron de sus mayores, para
continuar con el objetivo de producir el mejor
vino.
Ubicación
Zona: Alta
del Río de Mendoza Localidad: Perdriel Provincia:
Mendoza.
Viñedos
Por conocimiento
de experiencias y también por un poco de suerte
no se equivocaron en elegir el lugar y las variedades
que se implantaron. Allí se multiplicaron el Malbec,
Cabernet, Verdot, Refosco, Lambrusco, Pinot Blanco
y Semillón.
Actualmente,
luego de muchos estudios e investigaciones a nivel
universitario comprueban que por el suelo, clima,
agua y obras culturales en los viñedos, de aquí
salen los mejores vinos del país y uno de los
mejores del mundo.
Y no podría
ser de otra manera en la vitivinicultura, una
industria con amor, con espiritualidad donde la
esperanza, el renunciamiento, el valor y la templanza
se ponen a prueba todos los años en cada cosecha.
A la empresa
han llegado nuevas variedades otras técnicas de
elaboración, máquinas altamente sofisticadas según
los requerimientos del mercado internacional,
pero también han asumido la responsabilidad de
una larga tradición la cuarta generación, los
bisnietos de Don Leandro, tratando de imbricar
todo lo nuevo sin descuidar los antiguos viñedos
y los artesanales sistemas de elaboración que
heredaron de sus mayores, todo para continuar
con el propósito de hacer el mejor vino.
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