|
Filosofía
En 1883 se encendió una pasión. La enología del
viejo mundo ayudó a avivar el fuego. El terruño
mendocino desplegó su identidad y en una bodega
se conjuró toda la mística y la excitación que
propone el vino. En Trapiche mantenemos el espíritu
que inspiró a aquellos pioneros, defendemos la
destreza de nuestros artesanos y la desplegamos
con la más moderna tecnología para resaltar el
valor genuino de esta tierra mendocina, que es
única y original.
Historia
La
historia de Bodegas Trapiche empieza con la historia
de don Tiburcio Benegas en 1883. A continuación,
podrá leer la historia completa de nuestra bodega
tradicional.
Más
de un siglo de historia se ciñe sobre una de las
más tradicionales bodegas Argentinas. Fue fundada
en 1883 por Tiburcio Benegas. Nacido en Rosario
(provincia de Santa Fe) en 1844, este aristocrático
y pujante entrepreneur se instaló en Mendoza hacia
1864, donde poco después contrajo matrimonio con
Lubina Blanco (1870), cuyo padre, Don Eusebio,
fue pionero en la vitivinicultura y autor del
libro, Las viñas y los vinos de Mendoza (1884),
manual de avanzada en aquella época.
En
1883, Tiburcio compró una propiedad con viñedos.
Eran 250 hectáreas en San Vicente, hoy departamento
de Godoy Cruz, en las que comenzó la actividad
de su bodega: El Trapiche hombre inquieto y con
gran iniciativa, fomentó la inmigración de mano
de obra calificada. Importó además cepas francesas
y tecnologías de avanzada para la época. Tuvo
además, una destacada intervención en la política
y en la economía de la provincia de Mendoza, fue
gobernador de la misma y hasta su muerte (1908)
fue uno de los mayores impulsores de la actividad
vitivinícola y de su mejoramiento constante. Junto
a Silvestre Ochagavía en Chile y Agoston Haraszthy
en California, son considerados y reconocidos
como el trío fundamental de la industria vitivinícola
en América.
Benegas
se convirtió en un empresario visionario, marcando
un quiebre en los 300 años de historia de la región.
En esos tiempos el consumidor medio no parecía
ser muy exigente. Se había acostumbrado a un vino
grueso y sólido, con mucho color, mucho alcohol
y mucho extracto seco. Vinos que se prestaban
al desdoblamiento y a la manipulación. Sin embargo
los vinos de alta calidad argentinos fueron sometidos
a una dura competencia por los importados. Fue
entonces que los técnicos viajaron a Francia con
el fin de analizar los avances en las tecnologías
de elaboración y de esta forma adaptarlos a un
terruño con cualidades distintivas y diferenciales.
Entre estos expertos se destacó Pedro Benegas,
hijo de Tiburcio, que se inspiró en modelos bordeleses
para descubrir vinos pioneros, entre aquellos
de cualidad destacada.Pedro se formó en París
con Paul Pascottet y otras autoridades de la época.
Fue él quien diseño una serie de vinos, como Fond
de Cave y Broquel, con estándares de excelencia
europeos.Es así como desde un principio Trapiche
introdujo en Cuyo la perspectiva de la calidad
vitivinícola sobresaliente y desde siempre y hasta
nuestros días mantiene ese liderazgo.
En
el año 1970, Trapiche fue adquirida por la familia
Pulenta, tradicionales bodegueros de la región
de Cuyo (provincia de Mendoza y San Juan) desde
el año 1914.Esta familia impulsó el crecimiento
de la Bodega con importantes inversiones en instalaciones
y viñedos. De esta manera las líneas originales
de vinos fueron mantenidas y se lograron además,
productos con la auténtica identidad del terruño
mendocino. Con el tiempo Trapiche se convirtió
uno de los más importantes exportadores de vinos
de la Argentina tanto en cantidad como en calidad,
llegando en la actualidad a más de 40 países de
manera directa.
En
el año 1995 fue concebido el Milenium. Este fue
el primer producto vínico desarrollado en Argentina
para festejar el año 2000. Con la llegada del
año 2000 fueron remodeladas las instalaciones,
dejando como resultado una perfecta combinación
entre la artesanía tradicional y la más moderna
tecnología de elaboración.
Viñedos
Nuestro especializado grupo técnico de agrónomos,
coordinado al equipo de enólogos, está encargado
de llevar adelante los viñedos que aportan la
uva de nuestros vinos, y para esta finalidad aplican
modernas técnicas de cultivo adaptándolas a particularidades
ecológicas. Los viñedos de Trapiche se encuentran
ubicados alrededor de los 33° de latitud y los
68° de longitud. El clima de esta región de Mendoza
es templado continental, con veranos cálidos de
gran amplitud térmica diaria, e inviernos fríos.
Aunque esta es la generalidad del comportamiento
del clima existen variados microclimas con distintas
manifestaciones. Nuestras viñas se encuentran
ubicadas en localidades con altitudes por encima
de los 700 metros del nivel del mar.
Los
suelos de nuestros viñedos son de origen aluvional,
cualidad que los hace variables en cuanto a su
profundidad y textura, encontrando suelos arcillosos,
limosos y arenosos, y hasta con presencia de cantos
rodados en superficie. El material de deposición
proviene de la cordillera y precordillera de los
Andes
Cabe
aclarar que por ser Mendoza una región árida,
es indispensable el suplemento hídrico, y en esta
línea aprovechamos el agua proveniente de los
rios naturales de Mendoza y también el proveniente
del deshielo de los Andes.
Nuevamente,
las técnicas de riego son variables a las características
de localidad, desde los tradicionales riegos superficiales
a las modernas técnicas de goteo.
Bodega
La Bodega de Trapiche es el lugar de inspiración
de nuestros enólogos, es la combinación de tradición
y tecnología. En el comienzo, aquellos pioneros
importaron los estándares de calidad que trascendían
en las más renombradas cavas del viejo continente:
el trato gentil de la vendimia molida, la atenta
vigilancia de la agitación que desenvuelven los
caldos, la madera imprimiendo sus rasgos distintivos,
la crianza... Todas estas habilidades siguen siendo
ejecutadas con destreza y con el carácter particular
que identifica a nuestro terruño. Así, cuando
concebimos Trapiche tuvimos la intención de aprovechar
aquellas viejas vasijas de cemento, cuya estructura
se remonta a 1920.Recurrimos a ellas con la voluntad
absoluta de elaborar los mejores vinos tintos
de guarda, maximizando la extracción de colores
y sabores de los hollejos varietales. Además,
estas remodeladas instalaciones propician la fermentación
malo láctica, que ablanda y afina los vinos tintos
recién elaborados. Nuestros viticultores hacen
llegar a la bodega los frutos cuidadosamente cosechados.
Son transportados en canastos de plástico de bajo
volumen tratando de mantener la integridad de
las mismas uvas y en una cinta de selección son
elegidos aquellos racimos privilegiados que culminarán
en el elixir divino. Las uvas son suavemente despojadas
de sus impurezas y quedan listas para comenzar
el proceso fermentativo. El genio de nuestros
hombres ha consignado su personalidad en un original
sistema de transporte de la molienda, de esta
manera la vendimia llega a cada pileta a través
de un pórtico grúa, que la eleva y la descarga
suavemente por la boca superior de cada vasija.
Los varios niveles que dispone la arquitectura
de esta bodega, desde la planta baja hasta los
subsuelos y sótanos, permite el simple movimiento
gravitatorio del líquido y de esta manera se evitan
las traumáticas oxidaciones de los vinos, producidas
por las bombas. Las pequeñas piletas, de unos
120 hl, fueron desarrolladas especialmente para
desenvolver elaboraciones de bajo volumen, y de
esa manera impulsar las singulares figuras de
los mejores vinos. Los tanques de acero inoxidable,
con controles de temperatura, son utilizados preferentemente
en elaboración y conservación de vinos blancos
de alta expresión. Los vinos blancos de barrica
son gestados en una cámara refrigerada (500 barricas)
para su fermentación y crianza. En la misma cámara
es posible elaborar vinos espumosos por el método
Champenoise. Para estas atenciones el sector está
climatizado a 12°C. La Sala de barricas para la
crianza de primer año, dispone de una capacidad
de 1500 unidades y entre los subsuelos, a unos
18 metros de profundidad, se sitúa nuestra Solemne
Cava, que almacena 6.000 barricas para el segundo
año de crianza. Diseñamos la bodega con armonía,
sobriedad, y mucha iluminación natural, con líneas
constructivas que recuerdan a los románticos y
místicos Châteaux de Bordeaux. La ubicación y
el paisaje que rodea a la bodega se integran a
la misma. Una viña baja en alta densidad nos envuelve
y nos recuerda los ancestrales viñedos bordeleses:
el viñedo y la bodega conjugados en la sintonía
solidaria del noble fruto. Desde el comienzo y
hasta los días presentes nuestras instalaciones
son testigos de los cuidados que nuestros enólogos
expresan en la creación del vino, la más sublime
y ancestral de las bebidas.
Los
viñedos
Trapiche tiene 8 viñedos, ubicados en las localidades
de Maipú, Luján de Cuyo, Santa Rosa y San Martín.
En total tenemos 1075 ha, donde crecen nuestras
uvas para la elaboración de vinos finos. Las uvas
que más superficie tienen son el Cabernet Sauvignon
y el Malbec, luego los Chardonnay, Syrah, Sauvignon
Blanc, Merlot y Pinot Noir.
La
cosecha en nuestros viñedos dura aproximadamente
2 meses, de la mitad de febrero a la mitad de
abril. La uva es transportada a la bodega en cajas
plásticas de 20kg, lo que garantiza un mejor cuidado
de los racimos.
El
edificio de la bodega fue construido en el año
1920 y fue recientemente reciclado. Tiene una
superficie cubierta de 7.700 m2.Allí elaboramos
nuestros vinos, cuya producción alcanza los 15
millones de litros. Trapiche es una de las primeras
en exportar vinos finos en la Argentina, llegando
con sus productos a más de 40 países de 4 continentes.
La
recepción de uva se realiza por la parte frontal
de nuestra bodega, donde tenemos un sector para
las uvas tintas, y un sector para las blancas.
Nuestra bodega respeta el principio de gravedad
en la elaboración de sus vinos, es decir que los
vinos son trasladados de una pileta o tanque a
otro por gravedad y no por el uso de bombas.
Las
piletas de recepción de las uvas tintas son de
cemento, con un revestimiento interno de epoxy.
Son piletas chicas, de 11.000 litros de capacidad,
de los cuales se usan 8000 litros. La fermentación
de las uvas blancas se hace en piletas de acero
inoxidable.
Trapiche
fue la primera bodega argentina en importar barricas
de roble francés y americano. Hoy en día la bodega
tiene 8000 barricas de roble, 40 % de origen francés
y 60% de origen americano. Nuestra sala de barricas
está ubicada a 18 metros bajo tierra, y está destinada
a la crianza en roble de los vinos de alta expresión.
Luego
de finalizar el proceso cuidado y artesanal, que
requieren nuestros vinos, estos se embotellan
y guardan en estiba por un tiempo que depende
de cada uno en particular, como así también de
sus características enológicas. De esta manera
se completa y finaliza un largo camino, desde
la uva hasta la botella, donde el vino está listo
para ser disfrutado.
Argentina
La
República Argentina, ubicada en el hemisferio
sur occidental, en el continente americano, tiene
una superficie de 2,9 millones de km2. A través
de su extensión, la vid ha encontrado territorios
propicios para producir vinos con gran personalidad.
La producción de vid de la Argentina se desarrolla
entre los 22 y los 42 grados de latitud sur, y
principalmente al oeste de su extensión, al pie
de la Cordillera de los Andes. La superficie destinada
a este cultivo supera las 200.000 hectáreas, de
las cuales aproximadamente el 25% corresponden
a variedades de alta calidad enológica.
Las
vides están plantadas entre los 300 y los 1700
mts sobre el nivel del mar, en regiones moderadamente
frías a moderadamente cálidas, con escasas lluvias
y de régimen monzónico. La carencia de precipitaciones
pluviales hace que el suministro adicional de
agua sea inevitable. La sequedad del ambiente
determina una alta sanidad de los viñedos, razón
por la cual se desarrolla una viticultura natural
y con características orgánicas. La Argentina
se destaca entre los principales productores mundiales
de vino y su historia se remonta a la época colonial,
a mediados del siglo XVI en la región de Santiago
del Estero, poblado que había sido fundado poco
tiempo atrás. La evangelización llegó a esta región
desde la Capitanía de Chile y con ella las primeras
estacas de vid fueron importadas y de las cuales
probablemente se elaboraron los primeros vinos
que se hicieron en nuestro país. Pocos años después
el cultivo se extendió, en época recientemente
fundadas, a las ciudades de Mendoza y San Juan.
Nace así Cuyo, la principal zona productora de
vino de la Argentina.
Mendoza
La provincia de Mendoza, con capital del mismo
nombre, fue fundada en el año 1561. Se desarrolla
en un territorio llano en la región oriental y
la cordillera de los Andes en la occidental. Los
picos más elevados de América se encuentran aquí:
el Aconcagüa (6.960 mts. s/n del mar), el Tupungato,
el Juncal. Su territorio cubre 149.000 km2 y viven
en él aproximadamente 1.600.000 habitantes que
se concentran en su mayoría en los valles de la
precordillera.
La
Vitivinicultura constituye el eje fundamental
del desarrollo agrícola de la provincia y es aquí
donde el cultivo de la vid representa más del
60 % de la producción nacional y alrededor del
80% del vino fino elaborado de la Argentina. El
clima es predominantemente continental (grandes
amplitudes térmicas entre el día y la noche) y
monzónico. Las precipitaciones anuales no suelen
superar los 250 mm. Cabe señalar que la provisión
de agua para el desarrollo de la agricultura se
hace imprescindible debido a la rigurosidad de
un clima semiárido. Los viñedos de Mendoza se
desarrollan en una serie de oasis cercanos a los
ríos de montaña que son, en su mayoría, los que
brindan el agua para el riego. El abastecimiento
de agua se complementa con pozos que llegan a
las napas subterráneas. Al pie de la cordillera,
en un marco a veces montañoso, entre sierras o
en los valles, los cultivos de vid se extienden
en unas altitudes que van desde los 600 hasta
los 1200 metros sobre el nivel del mar. Los suelos
de la región son predominantemente de origen aluvional
y el material mineral proviene de la desintegración
de la roca de la cordillera de los Andes. La profundidad
de los mismos es variable y están formados por
un subsuelo pedregoso y en las capas más superficiales,
encontramos la capa arable conformada por materiales
más finos (arena, limo o arcilla) Los perfiles
de estos suelos son de desarrollo horizontal,
característicos del origen por deposición, y a
veces aflora en superficie la piedra o el canto
rodado. Son característicamente pobres en su contenido
de materia orgánica y alcalinos. Estas cualidades
de cultivo junto al aprovisionamiento controlado
de agua permiten un elevadísimo control en el
vigor y en la expresión de las vides, condiciones
muy buscadas para producir magníficos vinos.
|