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Vinos Argentinos, uno de los mejores del mundo.
 
El vino en las comidas

"Casamiento" es la palabra que utilizan los especialistas cuando tienen que recomendar un vino para acompañar una comida. De todas maneras lo importante es la preferencia de cada persona y siempre tenes la posibilidad de recurrir a tomar tres o cuatro vinos distintos en una misma mesa. Solo recordá que el mejor vino va con la comida principal y es necesario haber tragado la comida para poderlo saborear. No creas si te dicen que la mezcla de vinos acelera la borrachera ¡es mentira! Uno de los caminos para juzgar un vino con justicia es degustarlo sin la intervención de otro factor exterior. Después de hacer esta evaluación hay que tratar de imaginar que clase de comida es mejor para acompañar a ese vino y probarlos. Si el vino mejora su sabor a la primera degustación significa que la elección ha sido correcta. Por lo contrario si el vino sabe peor significa que la comida elegida no va con ese vino. El arte de combinar comidas y vinos es sencillo si tenemos en cuenta algunos puntos clave. Uno de ellos es que ningún sabor debe predominar sobre el otro. Por ejemplo: un vino suave, delicado, combina bien con una comida también delicada. Igualmente, un vino más "robusto" es el que mejor se adapta a un plato "fuerte". Es cierto que los vinos tintos deben ser servidos con carnes rojas y que los vinos blancos son ideales para pescado o aves, aunque la regla moderna afirma que lo que debe combinarse no son los colores sino los sabores. Por ejemplo: platos de pescado, de sabor fuerte y condimentados con salsas, combinan muy bien con vinos tintos suaves. Algo a tener en cuenta es el beber la última gota de vino de la copa antes de que el café sea servido.

Si se cocina con vino hay que beber el mismo vino, no debe haber contradicción.

Entradas: Van bien con un blanco seco. El fiambre: con un rosado o un tinto joven.

Ensaladas: Condimentar con tres partes de aceite y dos partes del vino que se va a tomar. Vinagre y vino, jamás. El vinagre no permite disfrutar el vino.
Carnes rojas: En general, se recomienda el tinto, porque los taninos del vino, en combinación con las proteínas de las carne, facilitan la digestión y la asimilación de las proteínas. El Malbec es más que adecuado para carnes dulces y asados ahumados.
Carnes blancas: La combinación ideal es el blanco, en especial Chardonnay y Sauvignon.
Pastas: Van con tintos ligeros, pero depende de la salsa. Con aquellas en base a tomates, el vino deberá ser dulce. Las salsas con carne permiten un tinto de mayor estructura.
Pescado: Se recomiendan blancos sencillos. Si está muy condimentado, puede ir con un blanco más complejo. Los pescados grasos se pueden combinar con pescados jóvenes.
Vegetales: Ojo con los espárragos, espinacas y alcauciles. Tienen una sustancia llamada cinarina que altera el sabor del vino, por lo que hay que agregarles unas gotas de limón
Vegetales: Ojo con los espárragos, espinacas y alcauciles. Tienen una sustancia llamada cinarina que altera el sabor del vino, por lo que hay que agregarles unas gotas de limón.
Quesos: La tradición de asociar quesos con vinos tintos no es tan así. El roquefort va muy bien con el Cabernet. El queso de cabra, con el Sauvignon,. Los quesos más sencillos, menos aromáticos, van perfectos con blancos neutros, rosados y tintos jóvenes.
Postres: Jamás combinar vino y chocolate. Según los especialistas, "es una mezcla destructiva: no se distingue el vino". En todo caso tiene que ser uno muy dulce, tipo oporto.

 

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